Cada vez que se mira uno de los cuadros de Juan Burgos, se puede proyectar una idea nueva, que, casi sin advertirlo, quizás surge de la propia psiquis del observador. Cualquier amante de la comunicación puede fascinarse con sus collages cargados de intensidad y mezclas de elementos que vienen de cualquier rincón del mundo, y de cualquier época de la historia. Pero el contenido y su significado surgen, como quien edita una pelÃcula, del contraste entre sus partes, y el resultado es un arte teñido de un aire desafiante.

